Resumen
La constante histórica de la militarización no es un proceso ajeno a la realidad por la que atraviesa el Estado mexicano; son varios los factores que se interrelacionan, se destaca la decisión impulsada durante los sexenios anteriores de combatir al crimen organizado con las fuerzas armadas, pero ante la carencia de resultados contundentes, se ha ampliado el rol y misiones de las instituciones castrenses, al grado de convertirlo en una actividad permanente. Se puede afirmar que no solo dentro del discurso político, sino también en la ejecución de políticas públicas, la militarización se implementa como un eje altamente legitimado para combatir amenazas tradicionales y no tradicionales, poniendo de relieve que los Derechos Humanos son un blanco vulnerable ante la militarización de la vida pública o la civilización de las fuerzas armadas.
